Durante mucho tiempo he escuchado en programas de televisión, cine, amigos y en general a una gran porción del mundo que conozco, hablar sobre el misterio del propósito de la vida. Hasta no hace mucho yo me hice esa misma pregunta. ¿Todo lo que yo haga tiene un fin? ¿Cuál es ese fin?
Lo más fácil de pensar es que yo hago parte de un juego comandado por Dios, y que todo lo que haga repercutirá en la vida de otras personas, y por lo tanto mis acciones harán parte de lo que Dios busca para la humanidad. Sólo él sabe lo que nos depara. ¿Cierto? Suponga que los seres humanos fueran máquinas programadas por Dios para alcanzar un fin desconocido. Ahora póngase a pensar qué pasaría si estas máquinas tuvieran la capacidad de ser conscientes de cada una de sus acciones. Estas máquinas de repente pueden tener la capacidad de pensar lo que quieran pensar, sin ningún tipo de pre-programación. Ellos mismos pueden reprogramarse. Si somos capaces de reprogramarnos, y tener libertad de actuar como queramos (obviamente si queremos vivir mejor y más, es necesario seguir ciertas reglas), ¿qué otro Dios más que yo mismo para vivir mi vida?
Ahora, puede que Dios haga el papel de un científico en un laboratorio estudiando Bacterias. Este no decide las acciones de las bacterias, pero sí dispone el entorno de tal forma que se pueda obtener un resultado. Nuestro propósito (a los ojos de Dios) sería como el propósito (a los ojos del científico) de las bacterias en el experimento, obtener un resultado. Sin embargo, de hacer parte de un experimento, algún tipo de evidencia debería existir como por ejemplo, diseño. El Diseño Inteligente busca este tipo de evidencia, sin embargo, la naturaleza parece mucho más simple en sus explicaciones. ¿Si existe un propósito, qué puede observarse en el universo que no sea lo suficientemente simple como para que Dios no lo sepa?
El concepto de propósito me parece errado por un motivo que explicaré. Utilizando la metáfora del científico estudiando bacterias en un laboratorio, éste primero debe conocer algo sobre las bacterias que está estudiando. Así éste puede intiur cómo será el comportamiento de las mismas bajo ciertas circunstancias. Así si algo sale mal, el experimento puede ser reformulado. Pero la naturaleza nunca se adapta a la vida, la vida se adapta a la naturaleza. La naturaleza simplemente es, y no tiene en cuenta qué pueda habitarla, es la vida la que se adapta a la naturaleza. Entonces, ¿no será el propósito de la vida vivir sobre la naturaleza? En mi opinión, no existe tal propósito, simplemente las cosas que podemos ver y sentir son aquellas que han persistido a lo largo del tiempo, y la vida es una de ellas, y puede llegarse a pensar que si la vida persistió todo este tiempo es porque existe el propósito de vivir, pero, entonces, ¿cuál es el propósito de una roca de 2000 millones de años de antiguedad? La vida es un fenómeno persistente, y por eso existe y seguirá existiendo (no se sabe po cuánto tiempo) en la naturaleza.
La vida ha tenido éxito y por eso estamos aquí, pero no porque tengamos un propósito, el propósito lo damos nosotros.
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